Recuerdo el momento de mi vida en donde todo para mi era rima. La rima aparecía en los momentos menos pensados...en esos segundos previos a empezar a pensar en algo concreto. La rima, que puede parecer divertida, llegaba a adueñarse de mi cabeza por completo. Fui prisionera de la rima. Rimaba en un parcial, teniendo sexo y hasta en el velatorio de mi abuelita.
Cuando logré librarme de la rima estaba terminando Comedia Musical. Obsesionada entre Grease y All that Jazz, caí automáticamente en una especie rara de musicalización de mi vida cotidiana. Todo merecía ser zapateado, todo podía ser cantado y hasta mi ropa era un disfraz. Vivir comenzó a ser actuar la realidad, mentir con la verdad. Hasta que me fui y el formato de mi pensamiento mutó para irse de viaje. Enamorarse de un extranjero puede arruinar tu cabeza. Un día, podés encontrarte traduciendo canciones de Fabi Cantilo al inglés. Por suerte era tan aburrido que resetié de toque y ahí fue cuando comenzó la era del guión. Cada conversación, cada escena, cada actor, todo fue un guión. Nada escapaba. La escenografía, la utilería, las luces, la música de fondo. Hasta recuerdo los momentos donde mi cabeza me mandaba la señal de "silencio". Pensé que me había curado, o al menos, que se habían agotado las formas de pensar. Pero hay una, que es la peor, que es asesina y no me deja en paz en estos días. Formato de proyecto final. Tema, objetivos, problema, desarrollo, ejes de análisis, universo, estado del arte, conclusión. Estoy psicotizando y nadie se da cuenta. Esto no puede suceder y menos si estoy tratando de ser normal.
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