sábado, 20 de septiembre de 2008

Lucha de gigantes

Ayer, junto con otras 4 experiencias traumáticas vividas en la semana, me encontré con Iony y su nueva novia española en un bar. Mis ojos mas grandes que nunca, mi pelo batido de los nervios y una electricidad particular corriendo por las venas. Esos son los momentos en los cuales necesito correr al baño y atarme un piolín en el dedo índice que me hace presión. Ay, ay, ay. Respirar hondo y saludar. Me presenté lo más simpática que me permitió el momento y compartí miradas nerviosas, pero cómplices, tragando 1 litro y medio de saliva por segundo. Los alrededores estaban mas nerviosos que yo, que para mi sorpresa, me sentía entera llena de gracia. Lo que se dice una reina. Tardé un instante en darme cuenta cuanto me alegraba la situación. Estaba como excitada. Contenta. No se por qué. Solo se que parecía apropósiito.
Los amigos con una cara intermedia, no sabían si esto estaba bueno o malo. Las mías, atentas, esperando un quiebre o una señal. Nos quedamos, ya todo está bajo control.

En mis raptos de narcisismo creo que el mundo que conozco se va adaptando a la historia de mi vida con un determinado fin. Esto fue lo más cercano al futuro, que vi en mi vida.