Estoy empachada, tirame el cuerito. Pero no me saques el cuero. Despegame la espalda del estómago y si escuchás el "plac" me sentiré mejor que ahora. Si me hacés sentir bien, tendrás un poder, el de hacerme sentir bien. Lo cual valoraré y recompensaré con algo que desees mucho con todo tu ser. Pero si me hacés cumplir algo que no estaba tan alto, me sentiré desperdiciando mi tiempo, que vale risas. Porque un encuentro es un regalo de uno hacia otro y del otro hacia uno, y de dos para el universo. Y el universo retribuye con días lindos, encuentros casuales y estrellas fugaces, para aquellos dos que encienden las chispas del fuego sagrado, que es el sol.
Si no sos un ser mágico o no trabajás por eso, decimelo ahora, porque entre el calentamiento global y el miedo a la inundación, yo no quiero perder el tiempo. Hay tantas historias alrededor de un cuerpo, y es tan lindo vivirlas que todo tiene que valer mucho la pena para dedicarle cada instante a una simple circusntancia. Si no es así prefiero refugiarme en mi cabeza con mis historias fantásticas y mis cuadernos forrados. Sin duda, habrá un momento en el que, sin darme cuenta, estaré cumpliendo sueños. Será un momento poco excitante, pero seguramente gratificante. No entiendo, si tenés un espejo y no cantás un viernes a la tarde, que es lo que hacés con tu vida. Si no te gusta bailar, hablar de la galaxia, tocar un instrumento, cuidar a un animalito, correr o saltar, o pelearte para amigarte, o gritar por la ventana, o hacer ridiculeces como salir sin bombacha. Cuotas de alegría o me muero. En un año siempre muero mil veces y resurge de las cenizas mi nuevo yo y no siempre va para adelante, pero cada vez camina más hacia la persona que sueño de mi misma. Me falta mucho por leer, películas por ver, gente por conocer, lugares por visitar, y no voy a perder el tiempo en la preocupación y el stress mental que me genera rendirle culto a una manera determinada de vida, que lo ideé yo, ni vos, ni la gente de este milenio. Estamos intentando lo máximo posible o nos entregamos a la gris realidad de ser quienes somos para el resto y nada mas. Hay que pensar en estas cuestiones y merendar todos los días, algo muy rico como puede ser un vaso de leche con 4 coquitos.
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