El auténtico olor a fútbol y la fuerza depositada en el relato, como si a mi me importara lo mal que jugó el amigo.
La manera en que los tratan sus madres. Y sus madres.
Como les queda el pelo cuando ellos creen que les queda mal.
La extraña forma que tienen de ordenar o desordenar su casa.
Lo que comen y no engordan. Lo que prefieren de adherezo.
Lo que escuchan y si lo cantan.
Los detalles que retienen en su memoria.
Las distintas fantasìan que me provocan
Lo que tienen para contar
Sus espaldas, todas ellas
Lo que creen saber y nunca terminan por saber del todo
Lo inofensivos que parecen cuando duermen
y lo vivos que se creen cuando despiertan, en nuestros brazos, claro.
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