6am. Es terrible bajar a abrir. Agarrar las llaves, esperar que el que se está yendo termine de agarrar todos sus bártulos, congelarme en el camino, etc.
Distraída agarré las primeras y únicas llaves que pude manotear de la cartera. Eran las equivocadas. En pijama y pantuflas, con Roxy y Edu, borrachos y fumados, encerrados en el edificio. Sin poder entrar ni salir. Teníamos un clip y las llaves de la casa de mis padres.
Resultó que era la llave universal. Por arte de magia logramos abrir la puerta. Ahora eramos libres, homeless y congelados seres humanos, pero al menos podíamos comprar café caliente y puchos en la YPF. Sentí algunas miradas. Creo que fue por las pantuflas Fucsias de lentejuelas verdes del sapo Pepe.
Estaba pijama y ahí tengo cepillo de dientes, asì que me fui a dormir a lo de papá y mamá, mientras tanto en mi casa la música y las luces prendidas a tope.
Me resultó raro lo de la llave universal, asì que probamos con otras.
De golpe todas las llaves pueden abrir la puerta de abajo de mi casa. La mala noticia es que puede entrar un ladrón/violador/asesino. La buena, y si que es buena, es que no tengo que bajar nunca màs a abrir la puerta.
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