* foto en bici, good times.Dicen las lenguas cerradas que el llamado es un acto premeditado y no goza de ningún tipo de espontaneidad. Sin embargo he atravesado una situación distinta. Manejaba por Chacarita, barrio que de por sí me parece romántico para caminar fumada con algún merecedor, buscando una bicicletería. Venía escuchando un cd que una vez le mostré y, a interpretar por la expresión trabada de sus cejas, concluí que no le había gustado. Recordé que me habló una vez de una bicicletería en una calle desconocida donde podría encontrarla.Ring, ring.. no había excusa ni ganas de inventarla, aunque podría haber sido más fácil de ese modo. En cambio me limité al "quería saber cómo estabas", frase que todos dicen y nadie entiende.
A veces pasa, o me pasa, que ante el recuerdo de un momento lindo, es como si una ola de agua fría me obligase a barrenar. Barrené, derrapé, lo llamé.
No eran tantas las ganas que tenía de hablar con él. Si hubiese sido eso hubiese esperado un domingo a la noche. Pero no. Simplemente sentí la libertad, la madurez y el impulso de hacerloy lo hice. Pero gente e impulsos, impulsos-relaciones humanas. Todo mal. Cómo me bajó de la tabla. Ahora creo que me cae mal por eso. Obstrucción de pensamiento.Visualizo un telón pesado y lleno de polvo, cerrando tu función. En el mundo de la comedia, lo seco y lo serio no tienen lugar. No es de mala.
Tremendo. Sorpresivamente horrible. Aburrido. Serio. Extremadamente serio.
Nota: descubrí, por cierto, que encuentro placer en desconcertar para mal.
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