domingo, 13 de diciembre de 2009

Hay algo que sucede cuando una mujer va al baño. A veces va sola, otras acompañada, a veces se escapa, se esconde, se arregla, llora, conversa, pero hay un punto compartido: todas las mujeres revisan, tocan y prueban todo producto que encuentran en un baño ajeno. Chicas, grandes, buenas o malas, todas lo hicieron, lo hacen y lo harán hasta que la muerte se lo impida. Cremas, rimmel, desodorante, delineador, un carefree, plax, etc. Lo que hay siempre es útil y oportuno. Ni hablar del uso indiscriminado de gilettes ajenas en caso de emergencia ni de las toallas de mano, que (tomar nota) deben ser automáticamente cambiadas por el dueño.

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