algo muy de este año: planear desde las ganas y de golpe, sumergirme en la vida fáctica, y decidir "no salgo". Qué lindo estar en silencio, que lindo parar, que linda esta música y que hierba particular ésta.
Pensaba en el perfeccionismo, en la obsesividad, pensaba en el cenicero que tiene cera de vela que no sale. Lo perdí. Lo arruiné. Sin embargo sigue vivo y lo encuentro bello. Ya es un cenicero con vidas alternativas. Me acordé del cenicero-rasta de Rap. Me remite a largas conversaciones sobre una mesa de vidrio un día en plena semana. Y eso me recuerda a lo graciosa que es Pauli ofuscada y el feo olor que hay en las carpas, y vuelvo a pensar en la lluvia.
Hoy lluevo y eso me refresca.
amén
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