martes, 12 de febrero de 2008

8 sobre 10 resuelven que el damnificado de la relación puede darse el lujo de apretar en público mientras que el "malo" debe escabullirse en los más oscuros rincones de la tierra para no hacer daño. Pero hete aquí un asunto: si el damnificado no está cien por ciento seguro de serlo, sus derechos a apretar en público deben reducirse en un porcentaje relativo a la confirmación de sentirse herido. Por lo tanto, si esta persona, llamémoslo "víctima en teoría", distorsionó la historia real para no quedar disminuído...o terminó creyendo que fue recíproco¿?....debería perder su derecho de víctima!! Qué gran injusticia!! 2 de 10 opinan que en el mundo individualista en el que vivimos no hay por qué pensar en el otro, porque nadie lo hace y yo no debería ser la primera. Suena raro, pero me convence más. Será cuestión de poner orden y avivar este febrero tan rendido de emociones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No es justo que estos dos últimos posts no tengan un título. Hay algo que está faltando y lo sabés.
No te laves las manos.
HACETE CARGO.
PONÉ LOS TITLES!!!!!