Me citó a las 4 en la oficina que está escondida detrás de su sex shop. No me gusta que me cite ahí, hay olor a chanchadas. Siempre entro, y está él fumando un cigarrillo jugando al solitario. La imágen es bastante triste. El humo queda como suspendido en el aire inmóvil haciendo que mis ojitos lagrimeen un poco, arruinandome el make up.
Gustavo me inhibe, me mira libidinosamente sólo porque le vendo dados eróticos. Tiene la boca tipo chorizo y es de esa gente que no tolero por más de 3 minutos y medio.
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