Una hinchada seria y nerviosa, los ravioles, las camisetas, el grupo académico de siempre, el corazón de mi padre y mi mamá preguntando las 20 cosas que una mujer no entiende del fútbol.
Ayer tenía mucho que estudiar...de esos días en que uno no debería tomarse el tiempo ni para pensar cuanto hay que leer, porque YA no llega. Estaba por salir a las 14.45 rumbo al día de estudio mas denso del año. Pero hubo un pensamiento que me hizo cambiar de idea.
Que característico que es racing en la vida de un racinguista. Ser de racing, no es como ser de cualquier otro equipo. Ser de racing es otra cosa. Va más allá del fútbol, de las copas, es lo celeste y blanco. Es la actitud de bancar hasta la muerte. Y sufrir, por sobre todas las cosas, sufrir siempre sufrir, hasta último momento...cuando una mano divina nos protege.
Ser de racing es como encontrarse a un argentino en Nueva Delhi o como ser judío en la UBA.
Es tradición más que fútbol, es la historia y la idealización de un tiempo mejor...es la hinchada. Es la hinchada...mas que otra cosa.
Para cerrar el día D, lo vi a Pepito Chatruc en el videoclub, nos saludamos y ahí entendí que todo era una señal para mí. Señal que es muy compleja de explicar pero que aludía a algo muy copado.
...Fahh...
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