Sentada en el piso, la pierna para arriba. Intentaba llegar a un lugar lejano con la epilady, disfrutando de mi desnudez y del último pucho que tenía, cuando...entró en técnico de la computadora: Guillermo.
Ya ni tengo pelo para taparme, ni lugar donde esconderme, por lo que decidí pegarle un grito. Pero evidentemente, la incapacidad de un compuboy para manejarse en una situación de la vida real, como lo es la depilación, no le permitía escuchar mis palabras. Como quien no entiende la consigna, preguntó titubeando: "puedo pasar?"
no ves que no? Claro no ves.
Encerrada en el baño hasta que terminó su trabajo y a las puteadas, porque cuando una las necesita, nunca hay toallas!
Fuck you.
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