Como casi nunca, hoy me tocó tomarr asiento en el subte. El chico de mi derecha escuchaba música en autoparlante y la señora a mi izquierda leía la revista "Aprender a Vivir". Es curiosa esa creencia de que hay que vivir de una determinada manera, pero como no creo que a la señora del subte le interese lo que pienso yo al respecto de su gusto para las revistas, me quedé callada. Debo admitir que algunos artículos estaban buenos, como, por ejemplo, el que me leí de reojo: Besarse Más. El artículo decía que el beso estimula la generación de endorfina en el torrente(o algo por el estilo) sanguineo, creando bienestar para la persona.
Y me di cuenta que hay quien me inspira más un beso que otra cosa, y recién a esta altura, sí tarde pero a esta altura, vuelvo a valorar el beso en sí mismo y su momento mágico de estrellas voladoras y chispas y manos que se agarran el pelo y se comen de comerse, a besos.
Muaaaaaaa
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