La vida tiene infinitos caminos. Siempre se puede elegir que colectivo tomar. Incluso sin saber donde queremos llegar. Se puede para allá, para allá o para el otro lado. No es lo mismo un 64 que un 140 que un 42 o un 67. Eso definitivamente. Y en un momento dado de la vida te podés dar cuenta que siempre tomás el 64 porque te parece lo mejor, pero podés sorprenderte con un recorrido nuevo. Y hasta hacer combinación! Puentear, en el mejor y menos vil de los sentidos, y obtener los mejores resultados o los caminos mas divertidos.
A lo que Juliette concluye: "Si no es el amor de mi vida, prefiero bajarme en la próxima parada".
Juliette enamorada es una de esas cosas que uno pide cuando pasa por debajo de un tren,
amén.
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