A veces es mejor no decir nada y dejarse sorprender.
La sorpresa, que siempre me había resultado un atentado al control, hoy me parece la clave del cambio.
Caminar de la mano con una sorpresa fue mejor plan que saborear la falsa victoria de un círculo que siempre vuelvo a recorrer.
Fernando dice que asocio la felicidad con un sentimiento de pérdida. Perder lo que siempre estuvo ahí dandome seguridad. Pero resulta que la seguridad no te permite descubrir, aprender y disfrutar de nuevas experiencias. Así que despacito le voy sacando piel a esta cebolla y me siento mas floreada.
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