Se ríe. Se ríe y es martes. Se ríe, el sin-calzón que juguetea, y es sabroso como los chocolates que trae en bicicleta. Me recuerda a momentos en los que él no estuvo, estuvo otro que daba lo mejor que tenía. Su risa, su gracia, su frescura, su ternura, su atención.
Mientras me mira descubro que lo mejor de mí no es lo que yo pensaba, sino mis cachetes cuando se ponen colorados y mi verborragia tonta que quiere hablar y no dice nada. La bobita que se ríe y que no tiene nada para opinar porque su cerebro quedó sumergido en su chocolate. Maldito estratega. No puedo posar.
Pau aprende a tocar "pasajera en trance", Pipu hace manos y brazos en arcilla, Sol tiende finalmente a la espiritualidad y Rocío ha llegado a su equilibrio. Hay algo en el aire que está bueno y lindo y no me lo quiero perder por estar estudiando. Que me vaya mal.
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