Azul, Azul, Aquí
La niña de la felicidad breve. Era la niña que tenía ganas pero era incapaz de ver las cosas como eran para los demás. Se disfrazaba con cuanto accesorio tenía a mano. A veces fueron flores y otras, telas viejas de alguna cortina en desuso. Tan simple se veía todo desde su alrededor y tan sonriente ella iba, que nadie percibió nunca que lloraba y lloraba para adentro. Empieza a llorar para afuera y reír más para adentro, así hacen los sabios, pensó una noche inspirada. Pero la inspiración siempre sale de la tristeza y nunca quería estar triste. A lo sumo azulada.
Será imposible siempre y justamente eso nos permite jugar, decía alguien en segundo plano.
Había otra vez, o la misma desde otro lugar, un nene que se escondía siempre detrás de todo lo que encontraba, esperando ser descubierto alguna vez. Abajo de la cama, en un armario, detrás del árbol. El niño sospechaba que moría cada día ante la falta de imaginación que sus mayores habían cultivado en él. Nunca entendió que ese solo era su juego, no el de los demás. Nadie lo estaría buscando para siempre.
Mágicamente un día lo encontró una niña pintarrajeada , detrás de una cortina que le hubiera servido de disfraz. El resto fue un secreto.
Dos niños se descubrieron y una viejita que veía de lejos, sonrió por última vez.
chim pum
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