Exceso de introspección, estudio y menstruación. Leer, leer y llegar a tal punto de abstracción que anhelamos la vida real, we miss u. Bajo la suposición de que la felicidad se gesta básicamente en la crisis, esperé congelada hasta rendir un parcial, hoy, un sábado a la mañana, y luego me desintegré en mis cenizas. Morir, renacer. Congelarse y viajar en subte, todo es así.
Vivimos, morimos, logramos, perdemos, sentimos, duele. Todo el tiempo o a veces. Nada es absoluto, todo nace, crece y muere.
Pensaba en lo más lindo. También en lo mas feo, lo que oprime el pecho y cuanto tiempo se sostiene. Nos establecieron tiempos, no estamos hecho s para eso. Estamos hechos para vivir al compás de la música que cada uno escucha y nada más. Flores y hogueras de espera.
Aparece la tormenta. Tormenta de golpe o vario sdías de ella. Tormenta descarga. Limpia y riega. El agua no puede ser nunca mala si es nuestra mayor porción. Siempre hace ruido y vuelve y se va y deja. Como una fuerza mayor que llora, la tormenta, empapa un mundo. El mundo de alguien, el de todos o el de nadie.
Entonces la lluvia, el frío, el llanto. El llanto que no es lo mismo que una lágrima suelta, que a veces duele más por la densidad de la masa. O algo así. La parte linda, donde me encuentro a veces, esa carcajada con arrojo que aparece entrometida en medio del llanto. Reír y llorar, igual de fuerte. Que mejor que sentir a esos dos cuando van de la mano? Como el arcoiris, llorar riendo, tan dulce, tantos colores. Se asoman sonrisas indefensas, puras, sin prejuicios, entregadas, en medio de grandes tempestades y soles brillantes.
Ese debe ser el punto caramelo. Es entre el mar y el cielo, entre el fuego y el agua, entre la tierra y el aire, entre vos y yo, que deben estar las cosas bonitas.
Sin guerra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario