domingo, 17 de mayo de 2009

Soñé

Era de noche, parecía una noche de verano porque todavía teníamos ganas de salir a pasear. Estaban todas mis amigas y mi hermana, algunas terminando sus tragos, otras haciendo los últimos retoques. Yo impaciente, nerviosa, intentaba empujar a la manada hacia la calle, porque debíamos ir a la casa del chico en cuestión. Salíamos a una calle que se parece a Pampa y la vía, pero lucía mas pintorezca que lo normal porque no estaba la vía, en cambio había un parque lleno de faroles. Del cielo caían grandes pedazos de telas incendiadas, pero yo era la única impresionada. Llovía fuego. Alguna de ellas me explicaba que el día anterior había comenzado la carrera de globos aéreos, cada colectividad tenía su globo, pero se habían quemado en lo alto y ahora caían muy lentamente.
Lo que recuerdo después de eso era que no llegábamos. Nos habíamos ido a la casa de mis padres que ahora tenían una casa de ensueño, toda blanca, con un jardín. En el jardín había un baño en el medio, con paredes de vidrio. Parecía un vivero. Yo intentaba hacer pis, pero había mucha gente y yo no podía. No podía, no podía, todos me veían y tenía que aguantarme.

Por último, estaba cerca de una barra en medio de un brindis y se me acercaba un amigo del chico en cuestión. Me daba tremendo beso y yo, desconcertada, lo frenaba con un empujón.
- "qué hacés? estás loco?"
- "no, perdoná, es que te estabamos poniendo a prueba.."

Desde un rincón miraba el chico en cuestión con cara de reprobación.
Estaban todos locos. Me daba mucha verguenza, mucho malestar. Tenía miedo.
Salí corriendo, con la campera de alguien en la mano, por el jardín de los faroles.

Me desperté pensando que, si esta ciudad fuese de aquellas que tienen una playa cerca, ayer hubiese sido una buena noche para ir a escuchar el ruido de las olas, que de noche hablan con los que tienen problemas existenciales.

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