sábado, 20 de junio de 2009

Ambar

Estaba en un tren nocturno rumbo a Tandil. Por la ventana estaban matando a alguien. Me quería quedar dormida porque sabia que dormir era, de alguna manera, despertar. A veces la apariencia es todo lo contrario. A veces estoy muy rellena y siento que se me junta una pierna con la otra, la cara con el cuello y los brazos a los costados. A veces extraño al futuro incierto. A veces también transformo el pasado a mi conveniencia y otras tengo pocas cosas en la heladera. Pero nada de eso me importa si en una visión macro estamos seguras de estar mejor que antes.
Siempre pienso que todo es cuestión de foco. A veces en algo y otras en todo, pero lo que prevalece es lo que estamos observando detenidamente. Y si algo no está bien, podemos solucionarlo mientras miramos otra parte de la foto que se presenta más bella.
Cuando sea grande voy a recordar mis veintipico como regidos por el placer visual de las cosas y la satisfacción exclusivamente carnal de las necesidades.

Algún día quiero ser mamá de una nena chiquita con rulitos y cara de alfajor.

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