Revisando la carpeta de Putumayo, de pronto se puede apreciar un ska cubano que dice así "vamos vamos vamos negra, no me desesperes". Esta mezcla de cumbia salsera me recuerda a una buena cita que tuve allá por el 2007, en la cual bailé salsa con un apenas conocido y terminé sudando la camiseta como los viernes del 2001 en los que Julio Bocca nos hacía la previa.
Saborrrr.
La salsa es una de las mejores formas de estudiar la revolución cubana. Si uno analiza el cd de Putumayo versión afrolatina puede descubrir, sin leer a Winocour, que en el siglo XIX los negros, en ese momento esclavos, no sólo se dedicaban a la plantación. En sus ratos libres y para no perder la tradición en el camino, le enseñaban unos pasos a los españoles, que tampoco hay que olvdar, los tuvieron cagando bastante tiempo. Las danzas afrooriginarias son mucho más que una previa sexual. Están cargadas de historia.
Si es posible en el verano del 2010, pienso estar brindando por el bicentenario con campesinos zapatistas en el sur de México escuchando "La Cucaracha" fumando un rropo "a la bola" como es que le dicen. Luego iré a Cuba y si no me quedo, me contrabandeo un morocho feliz. Y después nos vamos a Guatemala, Nicaragua, Honduras...por qué no a Jamaica, quién sabe. De seguro pasaré por Colombia y bajaré por la ruta del sol hasta Montañita a visitar a Rodrigo, que debe estar re loco en su hotelito. Si sobrevivo a los bichos raros de guayaquil seguiré mi viaje y terminaré en Bolivia. Te utilizaré, oh si blog, como Diario de patineta, o patines.
Latinoamérica estás que arde.
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