Hoy es una de esas noches frescas que dan para salir a patinar y llegar a tal nivel de adrenalina que después podría ponerme una peluca naranja, anteojos verdes y la nueva bata leopardo, pedirle a la gorda bella que me lleve en el poncho rojo, llevar un megáfono y cantarte "My cherie amour". Después, si me decís que la vida, que tu vejez, que la relación con tu padre, que la vez q te rompieron el corazón, que la comodidad del amor y todas tus huevadas, si llegás a decirme todo eso, lo tomaré como de quien viene: una persona en pijama que no es capaz de divertirse con una enferma mental de peluca naranja cantándole los grandes éxitos de Stevie Wonder.
Por qué no obviar los mensajes de texto, los mails, los llamados, los pasos, el café, la burocracia amorosa? Implementá un timbre, un baile, un disfraz de Barney, origamis. Copate. Qué hacemos con la delicadeza, la seriedad, lo aburrida que me pone todo esto? Sacame a trotar y hablemos de nosotros en ese nivel de adrenalina, o borrachos, empepados, disfrazados de los Backyardigans, en pleno orgasmo. Buen, te dejo algo para que se te ocurra a vos.
No quiero presionarte, pero estás a prueba de expectativas.
La vida es como un Casino, si no vas a jugar andate a tomar un café.
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