Ustedes, los que saben de tecnología, por qué no me inventan un filtro para celulares que me impida hacer llamados violentos recién levantada de una siesta o enviar mensajes que lo arruinan todo. Mientras tocaba Aimee yo pensaba: qué espacio vacío quedaría en mi vida si le saco las novelas autocumplidas. A qué podría dedicarme si no a construir y destruir vínculos cada tres meses? Se hará mas evidente con los años.
Si terminaré en una casa de madera a orillas del delta, tomando té de hierbas, fumando cigarrillos armados y leyendo La Broma, all by myself, podría empezar a coser la mantita de parches que me acompañará en tardes de soledad y sillas mecedoras. Aunque por ahí lo del delta no se me hace y termino como exiliada sentimental en algún país de medio oriente probando especias desconocidas. O si no podría tener mi huerta de frutillas, batatas, albahaca y menta. En cualquier lugar será la misma música, las mismas manos unisex, las mismas medias de lana multicolor que le compré hoy a un hippie sobre la calle Perú.
Cuantos finales tan ciertos todos ellos.
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