lunes, 22 de febrero de 2010

vuelta

Podría estar toda la vida haciendo planes en Vietnam, alineando el shampoo y el enjuague, ordenando cartas cronológicamente, que aún así la vida seguirá decidiendo por ella misma donde arrimarme. La vida es como una caja de bombones, nunca sabes cual te va a tocar, y no lo digo yo, lo dice Forest Gump. Inesperados detalles y tambien muertes súbitas me han llevado a concluir, una vez más, que no hay un mañana en su sentido más positivo.
Estoy menos inspirada que de costumbre. Tengo menos tiempo a solas de ese que antes escurría sobre infinitas hojas de Microsoft Word. Pero lo distinto está bien. Está bueno. Tiene nuevos conceptos. Pienso menos en mí a tal punto que aveces puedo tener un pelo encarnado que desconozco. Pero eso está bien. Ya me estaba aburriendo de migo.
Hoy me desvela otra causa, los otros. No se que me preocupa más, si el resto piense como yo o que no lo haga. Hoy me desvela lo que estuvo reprimido estos últimos 6 años. Omnipotencia. A sabiendas y orgullosa de mí misma, sólo pude ocuparme de mi porque era lo único, en teoría, que podía controlar. Por qué el impulso a controlarlo todo? Cuál es la libertad del omnipotente ?? Como reviré y hacia donde me dirijo, son cosas que pienso antes de dormir cuando no tengo una pierna futbolera encima de mi panza. Hay mucho que pensar. Hay bastante material.
Que confusión la vida toda. Cómo me altera no saber cuanto tiempo tengo y qué debo hacer de todo lo que ofrece la existencia. Será un problema o una masturbación cerebral?
Juliette encontró una lista mía, "cosas que me gustan de la vida", y no tuvo mejor idea que compartirsela a madre Nomi. Ahora me miran con ternura, como si mi intención, al guardar un diario íntimo abajo de la cama, hubiese sido que se publique en familia. Que horror, me siento sobre expuesta. Estaba mejor cuando nadie sabía que tenía sentimientos. O cuando no los tenía.
Nose.

Por lo pronto es tarde, no hice la vianda y mi inspiración no encuentra las palabras adecuadas.

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