sábado, 26 de junio de 2010

en estos días

los sueños no entienden razones
La mañana tiene un sabor extraño porque caías de un barco en una noche de tormenta y yo me tiraba intentando salvarte pero era imposible. Ni en mi sueño podía darte mi mano. Duele un poco. Aunque pequeña, esta herida, tiene gusto de realidad interrumpida que amenaza retornar en sueños donde la decisión la toma el tiempo. Tiempo que estaba ahí sin usar.
Siempre estuvimos lejos y apagados el uno en la vida del otro. Por alguna razón siempre fuimos un recuerdo de un presente sin futuro, con la intensidad de lo que sólo un día dura y años se recuerda.
Debo repasar menos.

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