Extraño a Pauli.
Sobrevivo, sí, no exagero, no. Pero me falta Pauli.
Sin Pauli no hay sobresaltos, no hay griterío, no hay excitación.
No hay arroz con pollo, no hay rulos, no hay risas ni excesos.
No puedo llorar desconsolada en ningún otro lugar que en su sillón, y no puedo reír con nadie de los demás.
Pauli tiene que volver.
Me falta Pauli.
Y me faltan sus pómulos pronunciados.
Dónde estará ahora? Quién estará gozando de su espasticidad?
Y mientras tanto en Buenos Aires los lácteos y las salsas mueren sin que nadie se entere.
La imagino en primer plano intentando y no pudiendo subir a un camello en Marruecos, riendose con un grupo de turistas, borracha en las calles de España con algún pañuelo nuevo.
Que bella es Pauli, que intensa en directo, que dulce a la distancia.
Te extraño Pauli.
Me hacés falta.
BF4E
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