viernes, 9 de julio de 2010

karma trolo

Cuando a todo mi placard le ha salido pelotitas, el invierno comienza a indigestarme.
Las cañerías, las lamparitas y el chiflete están conspirando para arruinarme la vida.
La televisión actual es demasiado poco interesante y las fechas patrias me deprimen, por lo cual no encuentro nada mejor que hacer este feriado que quedarme en la cama mirando dibujitos hasta que la vida me de un shock eléctrico y me haga bajar a comprar cigarrillos y queso rallado.

Esta época generalmente me angustia.
Odio junio y julio, y a decir verdad, agosto tampoco está muy bueno.
Acaso estoy transitando el efecto rebote del cual me habló Fernando y el martes caeré rendida a sus brazos pidiendole que retomemos terapia dos veces por semana? Acaso me advirtió que en cuanto se acerque el momento de alejarme de mi pareja regresaría cual pollo embarrado rogando piedad? Es que siempre termina teniendo razón?

Algo me ha arruinado el equilibrio y estoy trantando de saber qué es. Probablemente sean los kilos de más que trajo el invierno junto con las pelotitas, como así también podría ser la asociación directa de próximas situaciones con vivencias totalmente olvidables experimentadas en el pasado. Un pasado idealmente tenebroso.

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