jueves, 30 de diciembre de 2010

wave

Cerrar etapas a veces tiene costos inesperados. Romper vínculos, afianzar otros, gastar dinero en cremas para la cara, ganar confianza, perder la pendejada en el camino. Lo cierto es que hoy, a un día de año nuevo, por fin siento que cumplí algunos objetivos importantes de la lista que decora mi heladera.

El domingo pasado tuve la oportunidad de compartir pileta con niñas de 17. Mas allá de haber examinado el culo de cada una de ellas para comprobar que el tiempo puede ser un hijo de remil puta, saqué algunas conclusiones positivas. Crecer nos cuesta a todos, solo que algunos gastamos fortunas incalculabres para de hablar de ello en análisis.
Hoy hicimos la evaluación del año con Fernando. Hablamos del reposicionamiento. La forma de abordar los rubros de mi vida, lo es todo en este momento. Aunque me duela, ya no soy lo que era. Soy algo nuevo. Algo raro. Ahora peleo con el arquitecto de al lado por los horarios de la construcción, me pago el plomero, pido aumentos, rindo historia, tomo agua mineral.

martes, 14 de diciembre de 2010

Amo a la gente que regala imanes.

sábado, 11 de diciembre de 2010

carta ao tom

La había inspirado esperar el tren después de la lluvia.
Nada como la paz de una guitarra, pensó. Que hay más alto que sentir natural, que la felicidad que da el olor a sol o una caminata de madrugada días antes del verano.

Agregué a mi lista recordar al pasado con la dulzura que merece. Después de todo la intensión del amor es siempre la misma. Encontrar su perfume en un ascensor, atardecer contra el viento y una tarde em Itapuâ. Encontrar hogar en sus ojos, abrazar su estela y alimentar la imaginación.

La bossanova es sumamente inspiradora. Seguro no la inventaron en invierno.

lunes, 6 de diciembre de 2010

wedding chapter

Cada vez que alguien decide casarse, el invitado gasta un promedio de 800$ entre despedida, regalo, peluquería, vestido, pito y flauta. Eso quiere decir que multiplicado por 150, número promedio de casamientos a los cuales uno puede llegar a ir en toda su vida(y esto recién empieza), da una suma de $120,000 con lo que podría comprarme un dos ambientes en algún barrio lejos de la gente que festeja TANTO. Con esa plata también podría hacerme una recontrucción facial y desconocer a todos, o irme en barco al Caribe donde seguro festejan en la playa descalzos, no hace falta zapatos, regalo un coco, fumamos uno y nos relajamos todos.